En el S. XX, la humanidad logró innumerables proezas ingenieriles. Automóviles, aviones, teléfonos, la radio, la televisión, la informática, satélites y la Internet, son por ejemplo algunas de las invenciones desarrolladas y que se hicieron comerciales en tan solo cien años. Como resultado, la persona promedio de ese tiempo pasó de tener una vida de trabajo duro y pocas comodidades a una con mayor confort y entretenimiento, tiempo libre, posibilidad de viajar fácilmente e incremento de la expectativa de vida.
Por supuesto, esos incrementos en los estándares de vida tenían un costo. El desarrollo industrial, junto con el crecimiento de la población, condujeron a un incremento masivo en el consumo de energía. Y para comienzos del S. XXI la humanidad despertó a la realidad de que su propio consumo de energía no es solo insostenible, en el mejor de los casos; si no, que puede afectar su propia supervivencia.
Motivados por lo anterior, entrado el S.XXI, en Estados Unidos, Europa, Japón y Australia se iniciaron proyectos académicos, científicos e industriales alrededor de dos conceptos que cada vez son más relevantes, hasta el punto de ser considerados hoy como políticas esenciales para un buen gobierno: la eficiencia energética y la conservación de la energía.
Es por ello que el departamento de Ingeniería Mecánica, de la Universidad de Antioquia avala la formación de personal en el área de Eficiencia Energética, que permita integrar un conjunto de estrategias que pueden generar grandes beneficios tanto económicos como ambientales para el país y el mundo.
Objetivo del programa
Brindar nuevos escenarios para potenciar la formación de los ingenieros de la región y el país en temas de eficiencia energética, uso racional de los recursos energéticos y sostenibilidad ambiental.
El concepto de Eficiencia Energética está produciendo cambio de paradigma y ha generado el descubrimiento de nuevos fenómenos físicos y químicos, el desarrollo de nuevas tecnologías para la obtención y utilización de la energía; desarrollo e implementación de nuevos energéticos y, por supuesto, diversas metodologías. Los datos arrojan que en Colombia se registran pérdidas que ascienden a 4.700 millones de dólares al año, causadas por la baja eficiencia energética; y que las empresas coinciden en que la problemática energética se debe a la falta de conocimiento fenomenológico, técnico y legal que permita entender, diseñar, seleccionar y poner a punto tecnologías de nueva generación y programas de eficiencia energética.